viernes, 16 de diciembre de 2011
Vamos a ver, tanta bipolaridad me está empezando a cansar.
Querida “yo interior” vamos a hablar, porque esto no es normal, y es insufrible.
No puede ser que cada vez que lo pierdes de vista por más de dos horas pienses que no es guapo, que no merece la pena seguir así, que sus labios sabes que nunca rozaran los tuyos. Que tal vez ni siquiera sepa que existas. Y que cuando lo tienes cerca solo puedas pensar en él, ¡despierta! No permitiré que sigas así; ¿te niegas a verlo, verdad? ¡Que sí! Que yo te comprendo... Son demasiadas miradas, demasiados roces… Lo sé. Te entiendo, y lo hago porque yo soy la que lo está viviendo.
Está bien, está bien, te ayudaré... Te prometo que estos dos días que quedan de la semana, me fijare en él, en cómo reacciona al tenernos cerca.
Pero si da señales de que sabe que existimos, debemos poner nuestro granito de arena, o si no, no llegara ni a amistad. ¿Verdad?
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